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La Historia de la Cerradura

Desde los tiempos más remotos el hombre sintió la necesidad de protegerse, y ya al cerrar con una enorme piedra la entrada de su caverna dio origen, con ese rudimentario sistema, a un proceso de perfeccionamiento que no se detuvo a lo largo de siglos y siglos.

Al aumentar sus pertenencias, también aumentó el riesgo de sustracción: se entabló así una verdadera batalla de ingeniosos mecanismos entre los que defendían lo suyo y los que trataban de apoderarse de lo ajeno. El resultado de esta puja es la cerradura, en la que la llave, como una diminuta varita mágica, lo protege todo con sólo un ligero movimiento.

NACE LA CERRADURA

La cerradura moderna tiene su origen en el pasador horizontal de madera que, acoplado a la parte posterior de la puerta, se hacía deslizar por una rudimentaria guía para encajar luego en un agujero que se practicaba en la jamba.

Para accionar semejante pasador por un agujero desde afuera o liberarlo de los enganches se necesitó un pedazo de metal curvo provisto de un mango recto, que hacía las veces de llave primitiva.

Para impedir que el pasador o la barra se deslizara, se practicaba un agujero vertical en la parte superior de la hembra y se insertaba allí una cuña. La función de la llave era mover la cuña, levantándola, para dejar en libertad al pasador.

Los egipcios construyeron este tipo de cerraduras, pero aumentando la cantidad de cuñas. Los romanos, si bien se basaron en la misma cerradura que los egipcios, generalmente hacían más pequeño el pasador de bronce, y las clavijas, también más pequeñas, recibían la presión de un resorte.

OTROS SISTEMAS

En la antigua Grecia comenzaron a desarrollarse cerraduras que resultaron ser muy efectivas, pero que tenían el inconveniente del gran tamaño de la llave que las accionaba, debiendo algunos moradores llevarla al hombro como si se tratara de una pesada herramienta.

La preocupación de “dejar todo bajo llave” hizo que los cerrajeros de la Edad Media lucharan por lograr una cerradura inviolable, ya que los ladrones las burlaban fácilmente tras la invención de las primeras armas de fuego.

Mientras tanto, los cerrajeros indios adoptaron un método más extraño: el llamado “cerrojo hindú rompecabezas”, el cual estaba realizado en forma de pájaro, y el ojo de la cerradura se encontraba escondido en una de las alas, lo que transformaba el mecanismo en un verdadero acertijo.

LA CERRADURA DE PUERTA

Es en el siglo XVIII, en Inglaterra, con la aparición de la cerradura de puerta cuando comienza el verdadero proceso de tecnificación de los sistemas de seguridad. Pero muy poco tiempo habría de durar la supremacía de los ingleses en la materia, ya que en el año 1851 el cerrajero norteamericano Alfred Hobbs desafió a que podía abrir cualquier cerradura inglesa, pero que ningún cerrajero inglés podía abrir una de sus cerraduras. Y así fue.

EL PINTOR-CERRAJERO

Habría de ser un artista, un pintor retratista, el que revolucionaría la cerradura moderna al decidirse a continuar el oficio de su ya anciano padre. Su nombre: Linus Yale.

Entregado de lleno a la perfección de los sistemas de seguridad, obtuvo en el año 1851 la patente de su primera cerradura para bancos. Continuó su afanosa búsqueda, hasta que en el año 1862 inventó la cerradura de cuadrante secreto o combinación, que habría de transformar su apellido en un auténtico sinónimo de la palabra llave.

Mucho ha llovido desde entonces, y sistemas actuales como las cerraduras electrónicas han hecho estos mecanismos más seguros y eficaces.